domingo, 12 de febrero de 2012

CAPITULO 2: EN UN LIBRO



(Pov V)

Estábamos todos los hermanos arrodillados bajo la atenta mirada de la virgen escriba que acababa de hacer patente su presencia mirándonos bajo ese velo espeso de color negro.
-Ellas están en la ciudad, guerreros debéis buscarlas debéis encontrarlas y cuidarlas de ellas dependen muchas cosas, son las únicas mujeres que pueden quedar embarazadas por el omega-.
Dicho esto la virgen escriba se desmaterializó, levanté la mirada fijandola en mis hermanos.
-Ahora tenemos que hacer de niñeros- murmuró Rhage mientras comía ese careamelo mirando a un punto fijo-.
Miré a Wrath que miraba a Zsadist estaba a lo suyo como siempre su imponente mirada y la cicatriz que enmarcaba su ojo que pronto se fijó en su hermano Phury sentado de forma recatada con su caracterisitico pelo liso.
Miré a Butch que estaba a mi lado y a Jhon flanqueado por Qhin y Blay.
-Iremos a buscarlas- dijo Wrath- las quiero aquí esta noche-.
Conforme dijo eso salimos como alma que lleva el diablo a buscar a esas mujeres, según la leyenda, mujeres tan feas y tétricas como ellas.
Nosotros no sabíamos absolutamente nada de esto hasta hace unos días, en los que Wrath nos avisó de su llegada por orden de la virgen escriba. Digamos que la putada de toda esta mierda era simple, no podíamos matarlas tampoco, más bien retenerlas, al matarlas de sus cuerpos saldrían los espíritus de Restrictores hijos de puta que acabarían con todos nosotros, eran como bombas de relojería y el simple echo de que tuviesen su apariencia me repugnaba, esas mujeres eran capaz de dar a luz hijos de Restrictores, la pregunta era ¿como coño lo lograban?.
Comenzamos a partuyar y como era de esperar me tocó con el sádico de Zadist que no medió palabra.

(pov Rosa)

Me levanté del duro suelo algo mareada, ¿tanto me había subido el jodido vodka?.
-Chicas...- murmuré mirando a mi alrededor- ¿donde coño...?-.
Estaba en una callejón, típico callejón de violadores... me apresuré a salir de allí a la avenida que estaba oscura, hacía frío que comenzó a hacerse patente en mi piel que se erizó al mismo tiempo que miraba las farolas que iluminaban la calle. Dos tipos al final de la misma vestidos de negro me observaban, uno de pelo largo cobrizo y otro de pelo rubio parecía sacado de una revista de modelos adolescentes.
-Joder-susurré- mantente tranquila y sal de aquí-.
¿donde estaba? ¿donde estaban las chicas?.
-La pregunta es... que llevaba el vodka o que coño has fumado- me dije a mi misma mientras aceleraba mis pasos por la calle al notar que la goma de las botas militares de aquellos hombres se acercaban-.
Para mi desgracia ellos eran rápidos, recordé mis clases de defensa personal aún que eran muy grandes podría con uno pero no con los dos. Saqué mi movil del bolsillo y en el chat de las chicas Samanta había escrito algo.
estoy en la bodega de un restaurante se llama (Sol) por favor venir a buscarme estoy asustada”
Me paré en seco y escuché como ellos hicieron lo mismo, miré a mi derecha, un cartel con letras luminosas un restarutante llamado Sol.
-Se que quereis hacerme algo- dije mirando a los hombres que me perseguían ambos se miraron y luego fijaron su vista en mi- pero la que es como mi hermana pequña está en aputos en ese restaurante, entraré la sacaré y me iré con vosotros-.
-No nos vamos a creer eso preciosa- dijo el rubio de ojos claros-.
-No me importa si...-.
Mi movil vibró un mensaje de Alex.
¿Donde coño estais? Joder estoy atrapada en un club de mala muerte llamado Sarm, venir por mi”
Voy de camino” respondió Evangeline
Voy por Samanta nos vemos en el club”- escribí a toda velocidad bajo la mirada de aquellos hombres.
-Mi hermana está atrapada en ese bar, voy por ella podéis venir o quedaros aquí-.
Ellos se miraron y me siguieron hasta el interior de aquel lúgubre bar o restaurante de mesas de plástico. Un hombre se apresuró a llamarnos la atención en lo que me pareció ruso.
-Y una polla- susurré me reí en la cara del tipo que se lanzó a darme un golpe, le di una patada en los huevos que hizo que cayese al suelo- mucho mejor así- susurré y me dirigí hacia la bodega donde Samanta estaba encogida con los ojos llorosos y es que ella le tenía miedo a la oscuridad- Pequeña... vamos- dije dándole un abrazo- ya está ¿te ha echo algo ese tipo?-.
Ella negó con la cabeza y respiró profundo con alivio.
-Ella no tiene nada que ver- les dije a aquellos hombres- ¿que quereis de mi?-.
Si buscaban sexo, los dos eran aptos para ello.
-Teneis que acompañarnos- dijo el de pelo largo mirando a Samanta-.
-¿porque que hemos echo?- dijo Samanta tomando mi mano-.
-Nada, no os pasará nada, teneis nuestra palabra- dijo el rubio- yo soy Rhage y el es Phury estaremos al cuidado de vosotras no preocuparos ¿donde están vuestras hermanas?-.
-En el club Sarm o algo así- dije-.
Nos pusimos en marcha hacia ese club ellos sabía donde se encontraba en cambio nosotras no teníamos ni idea, al llegar escuché la clásica voz de Alex acompañada por la de Evangelina.

(Pov Alex)

salí de aquel jodido club de guarras y maricones que tan de los nervios me estaba poniendo, yo vestía un pantalón corto de chándal unas deportivas y un jodido suéter que ponía en rojo “fuck me” algo que a muchos pareció gustarles.
Al salir un golpe de frío me dio en toda la cara hizo que temblase levemente.
-Joder- susurré-.
-Hermana- dijo Evangeline-.
-Menos mal- le di un abrazo- tenemos que esperar aquí a las chicas-.
-¿donde estamos?-.
-No lo se pero dime que llevaba ese Vodka-.
-Dudo que Rosa nos echase nada-.
-Pero sabes como son los ligues de Rosa algún cabrón quiso llevársela a la cama y no sabía como-.
-Para estar en la cama con Rosa no hay que estudiar querida Evangelina-.
-Odio esto, coño tengo frío- sacó un cigarrillo y lo encendió mientras tiritaba del frío-.
La música pesada y monótona del club sonaba de igual manera fuera que dentro o eso me parecía, las canciones de rap de gente como Eminem o 50 cent retumbaban.
Dos tíos vestidos de cuero negro nos miraron desde la acera de enfrente.
-No mires pero tenemos a dos tíos raros mirándonos desde la acera de enfrente- dije con disimulo a Evangelina-.
Esta me abrazó supongo que para mirar por encima de mi hombro a aquellos tipos.
-Sal de aquí- susurró-.
La miré algo cabreada.
-Ni de coña- dije entre dientes- estamos con gente al rededor, no nos separemos de ellos-.
Esos tios se acercaron las chicas de lugar los miraban prácticamente querían tirarselos ahí mismo, me fijé en uno de ellos con una cicatriz en un ojo, era sexy el muy idiota.
El otro lucía una gorra de algún grupo deportivo.
-Hola ¿sois tan amables de acompañarnos?- dijo el de la gorra esbozando una sonrisa fumando un cigarro de liar-.
-No- dijo Evangelina- y como me pongas un dedo encima te arranco los ojos maldito dejenerado de mierda-.
-Wow- dije sorprendida por sus palabras ella era muy educada por regla general-.
-no quiero perder tiempo- dijo el de la cicatriz-.
-Ni yo la paciencia- murmuré-.
El de la cicatriz esbozó una sonrisa de lo más tetrica.
-No me asustas- dije levantando una ceja-.
-¿Seguro?- el hombre raro se me acercó pero rápidamente Evangelina lo alejó de mi-.
-No te acerques a mi hermana-.
-Quizás la culpa fue mia- dije recordando de pronto- metí a un Vodka alucinojenos un día en la casa de Rosa pero fue de broma pensé que había tirado la botella-.
-¡¿QUE HICISTE QUE?!- Evangelina me miró de forma asesina-.
-lo siento-.
-¡¿QUE COÑO VAS A SENTIR?! SABES LO QUE ESTO SIGNIFICA ESTAMOS EN UNA ALUCINACIÓN SE SUPONE QUE MIS PADRES DEBEN DE PENSAR QUE ESTOY EN CASA ¿CUANTAS HORAS FALTAN PARA EL AMANECER? Y LO PEOR DE TODO SE SUPONE QUE...-.
-¿porque gritas?- dijo Rosa detrás de mi acompañada de Samanta y dos tipos vestidos de la misma forma que los otros-.
-¿Perteneceis a algun grupo de...?-.
-¿como os llamais?- dijo Evangelina mirando a aquellos tipos-.
-Yo soy Phury, el es Zadist, V y Rhage-.
La cara de evangelina pareció palidecer por momentos.
-¿que?- pregunté- ¿que coño pasa?-.
-dios, dios, dios- dijo-.
-¿que?- preguntó Samanta-.
-dios, dios, dios- repitió casi sin respiración-.
-Di de una puta vez que pasa o te lo saco a golpes- dijo Rosa-.
-Estamos en... en...-.
Si no llega a ser por el hombre de la gorra se hubiese caido estrepitosamente al suelo.
Un coche apareció a toda velocidad y paró justo a nuestro lado.
-Subid- dijo el de la cicatriz, Zadist-.
Todas subimos sin rechistar, estos hombres eran raros, pero quedarse en la calle era peor que acompañarlos eso seguro.

1 comentario:

  1. Maria perdona por no haber leído nada tuyo, pero ya sabes que tu blog me cautivó, es por eso que quiero entregarte un premio :D Lo tienes en mi blog, ¿pasas?
    Te prometo que en cuanto tenga tiempo, que será ya, me pondré con tus fantásticas historias!!!
    Besitos,
    Romiina^.^

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